Constanza Olivares

Redacción de Brújula Mujer

Sobre la autora

Vivo en Guaymallén, a veinte minutos de las bodegas de Luján de Cuyo donde trabajo desde hace más de una década. Temporada alta como guía bilingüe, el resto del año como asistente administrativa. El trabajo tiene sus ritmos: hay meses con cuatro grupos al día y meses en que la sala de cata está casi vacía.

A los 38, saliendo de un divorcio largo, empecé a destinar parte de los ahorros a programas de empoderamiento y crecimiento personal. El empujón lo dio Mercedes Balmaceda, una amiga de Buenos Aires que había pasado por lo mismo tres años antes y me pasó el enlace al primero con un audio de WhatsApp de cuatro minutos: "Yo ya lo terminé, fijate si te sirve." Lo terminé también. Tomé notas. Busqué el siguiente.

Dos años después, hay dos programas terminados completos, uno dejado al sexto módulo porque prometía una metodología que no apareció en los materiales, y uno que sigo de a poco. El cuaderno de cuero donde apunto los puntos flacos de cada programa ya tiene las tapas gastadas. Lo empecé para ordenar mis propias conclusiones. Terminó siendo la base de cada reseña.

Trabajo desde mi departamento en Guaymallén: escritorio de madera oscura frente a una ventana con vista al patio interior, estantes con cuadernos A5 apilados, la silla con los apoyabrazos de tela gastada por el mismo uso de siempre. A veces el viento zonda golpea el vidrio mientras bajo un módulo en PDF. El mate se enfría porque me olvidé de cebar.

Lo que traigo a estas reseñas es la perspectiva de una usuaria que pagó con plata propia, trabajó los módulos, y tiene dos años de patrones reconocibles. Para acompañamiento en salud mental, ansiedad, duelo o crisis emocional, la ruta correcta es la de una psicóloga licenciada. Los programas de crecimiento personal son una herramienta de trabajo personal que va al costado de esa atención, nunca en lugar de ella. Ante una crisis aguda, contactá la línea de atención psicológica de tu país.

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Divulgación

Este sitio tiene enlaces de afiliado. Si decidís inscribirte en un programa desde uno de esos vínculos, recibo una comisión sin que el precio que vés en el checkout suba un peso. Solo aparecen programas que yo misma abrí en serio: o los trabajé hasta al menos la mitad de los módulos, o los dejé con razón clara y documentada. Si un programa no pasó ese filtro, no figura en la reseña.