Acerca de Brújula Mujer
Conoce a la autora de estas reseñas en la página de la autora.
Soy Constanza Olivares. Llevo más de una década trabajando en el enoturismo de Mendoza: temporada alta como guía bilingüe en bodegas familiares de Luján de Cuyo, el resto del año como asistente administrativa de una de esas bodegas. En algún punto de los 38, después de un divorcio largo y un par de años ahorrando entre sobremesas con turistas que se estiraban más de lo previsto, decidí ponerme en serio con el trabajo interior.
Lo que siguió fue una vuelta de programas de empoderamiento y crecimiento personal: dos terminados completos, uno abandonado al sexto módulo porque me había vendido otra cosa de la que entregó, y uno que todavía estoy siguiendo con calma. De eso saqué una certeza: hay programas que calzan bien con un capítulo particular de la vida, y otros que llegan antes o después de cuando sirven de verdad.
Brújula Mujer existe para ayudarte a encontrar cuál calza con el capítulo en que estás ahora. No hay análisis de plataformas ni estadísticas de la industria. Hay una mendocina que pasó por los programas, abrió los módulos, tomó notas, y te cuenta lo que encontró adentro.
No soy coach, ni psicóloga, ni facilitadora. Si lo que estás atravesando tiene peso emocional serio, lo que necesitás es acompañamiento de un profesional de salud mental, no una comparativa de cursos. Los programas de crecimiento personal son un complemento, no un reemplazo de esa atención. Ante cualquier crisis, contactá la línea de atención psicológica de tu país.
Aviso: este sitio tiene enlaces de afiliado. Si decidís inscribirte en un programa desde uno de esos vínculos, recibo una comisión sin que el precio que vés en el checkout suba un peso. Solo aparecen acá programas que yo misma abrí en serio: o los trabajé hasta al menos la mitad de los módulos, o los dejé con razón clara y documentada.